"Fundamentos, situaciones de enseñanza y aprendizaje, temas de interés educativo y todo lo que quieras compartir sobre tu experiencia docente."

viernes, 5 de abril de 2013

Filosofía con niños

La filosofía en la escuela...


La práctica de la filosofía puede ser una manera de despertar la actitud cuestionadora y creativa en la escuela, un modo de construir una ciudadanía capaz de preguntar y argumentar en un marco de derechos y valores democráticos.

Por Estela Seisdedos

La filosofía con niños pone en relieve el carácter práctico de la misma al estimular la actitud filosófica, dando lugar al asombro, a la formulación de preguntas, a la construcción de respuestas, al compromiso con la búsqueda de la verdad. Existe una intrínseca relación entre educación, filosofía y política respecto de la cual la escuela cumple un rol decisivo.
En la escuela, se trata de incorporarla como práctica y no como teoría, no como historia de la filosofía, sino como una actitud, un modo de vida. Cabe preguntarse  si presentar a la filosofía solo como saber teórico como ha hecho la tradición escolar durante muchos años no es un modo de situarla desde una perspectiva distanciada de la realidad e incapaz de operar transformaciones en la sociedad.
Se propone formar niños con actitud cuestionadora, crítica, con autonomía de pensamiento y esto puede no ser bien visto por la escuela disciplinaria con sus típicos dispositivos de control que pretende formar niños acordes a un modelo social tradicional y estructurado.

La escuela era un lugar de respuestas, se iba a la escuela para aprender las grandes respuestas, sin embargo, hoy también se concurre a la escuela para aprender a formular preguntas, a construir una actitud crítica. la filosofía en la escuela invita a abandonar el mito que consiste en creer que se pregunta porque no se sabe sino que, por el contrario, qien más conoce, más preguntas puede formular. 

En la vida escolar existe cierto miedo a las preguntas, temor a preguntar lo que no se debe, lo que incomoda, temor a qué nos van a preguntar. La filosofía es el saber de la pregunta y de la construcción de la argumentación en la búsqueda por las respuestas.

Quién aprende a preguntar aprende a problematizar y a descubrir que las respuestas varían según los puntos de vista, aprende también a argumentar en el intento por construir respuestas diferenciando las que tienen fundamento de las que no lo tienen, las persuasivas, las que intentan transmitir la verdad, etc.

La filosofía con niños no se trata de contenidos que haya que transmitir o que trabajar de una manera u otra sino de una filosofía para filosofar, de una actitud.

El legado Socrático:

La  propuesta de Sócrates persiste en el tiempo como camino para acceder a la verdad haciéndonos descubrir que la pregunta bien formulada promueve la reflexión, invita a revisar la información que se tiene y a construir nuevas ideas. 
La mayéutica es el método socrático en el que por medio de preguntas entre dos interlocutores, uno más experimentado pregunta al menos experto y a través de las respuestas que este da y de la re pregunta lo va orientando hacia el auténtico saber, llevándolo a distinguir en su propio conocimiento la verdad de la apariencia, a reflexionar sobre sus ideas, apreciaciones, etc.

El arte de preguntar supone saber escuchar y orientar al que pregunta a que se escuche a sí mismo y diferencia lo verdadero de lo falso. Sócrates enseña el valor del diálogo como fuente de sabiduría, como construcción y no como enfrentamiento.

¿Pueden los niños hacer filosofía?

Las preguntas filosóficas y la búsqueda de respuestas a las mismas son inherentes al ser humano, muchas veces nos sorprenden las preguntas de los niños y nos conmueve lo que tienen para decir. 



Los niños rompen nuestros esquemas  con preguntas y comentarios que no comprendemos cómo llegan a elaborar pero que evidentemente hacen. Se parte de ver qué puede hacer una educación que se abre más a las preguntas que a las respuestas. (Walter Kohan)

La filosofía en el aula:

  • Promover las preguntas
  • Fomentar el debate
  • Argumentación de tipo filosófico
  • Usar soportes como trucos de magia, proverbios, frases, fábulas, cuentos y novelas.
  • Libros especializados (Ver enlaces)
  • Canciones, películas, videos (Ver youtube)
  • El Principito (S.E)

Libros de filosofía para niños en:

jueves, 4 de abril de 2013

Noticia sobre Malvinas

¿Sabías que?....

Esta noticia fue compartida en nuestro blog por Rosa Sánchez, maestra de 4°grado del Colegio Manuel Belgrano de S. A. de Padua.
¡¡¡Gracias compañera!!!



Cinco enfermeras viajaron a las islas a bordo del rompehielos Irízar para asistir en la atención médica de los heridos. La discriminación, las dificultades para trabajar y los recuerdos de la guerra.

Por Gabriel Calisto

La guerra, dicen, las pelean los hombres...
En la de Malvinas, la sociedad tiene marcada en su memoria el dolor de haber enviado a “los chicos” a realizar el trabajo que deberían haber hecho los profesionales de las armas, ocupados en nuestro país en el genocidio de su propio pueblo. Lo que no se conoce hasta el momento es que además de los jóvenes también tuvo su participación un reducido grupo de mujeres, que se ofrecieron como voluntarias y viajaron hasta las islas para colaborar en lo que pudieran.
El caso de Silvia Barrera, Susana Mazza, María Marta Lemme, María Cecilia Ricchieri y María Angélica Sendes, cinco enfermeras instrumentistas que viajaron a bordo del Almirante Irízar para participar en la asistencia médica del buque hospital argentino. Las cinco trabajadoras del Hospital Militar recibieron su condecoración como veteranas de guerra, siendo las primeras mujeres en conseguir esa –y cualquier– distinción después de Juana de Azurduy.

Desde el buque hospital trataron a 750 de los 1.069 heridos argentinos de la guerra. En total, eran 40 personas con entrenamiento médico para atender a todos esos pacientes. 
Al conocer la noticia de la recuperación del archipiélago, 25 de las enfermeras e instrumentistas del centro de salud se inscribieron como voluntarias para viajar a las islas. Desde su lugar de trabajo escuchaban los primeros relatos de heridos que eran derivados directamente a Campo de Mayo.

“La diferencia es que acá prácticamente entra quien quiere, mientras que allá hay que atravesar cerca de cuatro puertas con personal militar antes de poder llegar a las camas”, explicó a “Democracia” Silvia Barrera, la mujer en actividad más condecorada del Ejército argentino. Todavía se desempeña en el centro de salud ubicado en Palermo, donde muestra orgullosa en su ropa de trabajo la medalla que le entregó el Congreso. Además de su trabajo, participa dando charlas en colegios y centros de veteranos de todo el país, y también se reúne casi a diario con los integrantes del hospital especial para ex combatientes instalado en el Instituto Geográfico Nacional, a pocos metros del Hospital Militar.

Sorpresivamente, en la tarde del 7 de junio le avisaron, al igual que al grupo de voluntarias, que su oferta había sido aceptada: partían a las 4 de la mañana del otro día rumbo a Malvinas. De 25 inscriptas, 5 asumieron el compromiso. “Yo tenía un novio que era médico militar y no lo habían aceptado para ir, así que me dijo que yo tampoco podía. Le di un beso y me despedí. Tenía 21 años, y me acuerdo que una de las cosas que hice antes de preparar el bolso fue cortarme el pelo, porque lo tenía hasta la cintura”, cuenta divertida. “Nadie era conciente de lo que teníamos por delante, por más que nos lo advirtieron”.
Cuando llegaron al aeropuerto, los militares a cargo de su traslado notaron algo que era obvio, pero no habían previsto: como las mujeres tenían prohibido el ingreso a las Fuerzas Armadas, no había ropa de su talle. Con ropa de verano tuvieron que embarcarse en el avión de Aerolíneas Argentinas hacia Río Gallegos.

“El problema es que el resto del mundo no sabía que llegábamos. Estaban absolutamente sorprendidos todos. Ni el Ejército ni ninguna fuerza estaban preparados para tener mujeres, recién hace unos pocos años se admitió. Menos mal que nos encontramos con un médico que trabajaba acá, que nos llevó en un jeep al hospital de Gallegos, a ver si el director del hospital había sido notificado de nuestra llegada. Tampoco. Recién en el comando logístico nos dieron camperas y ropa de abrigo, que igual nos quedaba un poco grande, aunque no tanto porque la gente del sur tiende a no ser tan amplia en tamaño como los porteños”, explica Barrera.
“Obviamente, cuando aterrizamos en el buque, te imaginás la sorpresa de toda la tripulación y del capitán, porque tampoco les habían avisado que viajábamos. Para acomodarnos usaron dos camarotes de los oficiales y ellos terminaron durmiendo con la tropa. Lo primero que hicieron los marinos que nos vieron, porque para ellos las mujeres en los barcos son mala suerte, fue hacer un simulacro de hundimiento, para asustarnos y mostrarnos dónde estábamos. Todo el viaje fue un compendio de discriminación, pero estábamos muy decididas. El buque estaba espectacularmente preparado como buque hospital, con equipo de mejor tecnología que la que había en el hospital militar”, afirmó.

Ni bien tomaron contacto con sus compañeros de profesión notaron que su entrenamiento era de campaña, es decir que estaban preparados para las primeras atenciones, pero no, por ejemplo, para operaciones. Esa misma tarde, el primer día de viaje del Irízar hacia las Malvinas, se dio la inspección sorpresiva de enviados de Naciones Unidas para requisar el buque y comprobar que no llevara armas ni alimentos, como exige la legislación internacional. “Nosotros veíamos la dedicación con la que buscaban y nos preguntábamos si harían lo mismo con los ingleses. Resulta que el Canberra, pintado de blanco pero no declarado hospital – con lo que confundían a nuestros pilotos, que no lo atacaban–,llegó así hasta la costa y el primer gran desembarco de tropas lo hicieron de esa forma, los gentlemen ingleses”, se indigna la mujer que días atrás recibió una distinción especial por parte del ministro de Defensa, Arturo Puricelli.

El estrés del viaje y la guerra comenzaron al instante a hacer mella en su salud: en los diez días que estuvieron en el mar, ninguna de las cinco mujeres pudo dormir. Una de ellas, María Marta Lemme, fumaba tres paquetes diarios de cigarrillos. Para Silvia Barrera el problema fue múltiple: lo único que podía comer sin vomitar era puré de papas y pan, por lo que adelgazó notablemente; además sufría de claustrofobia y el buque estaba todo hecho de compartimientos cerrados, por lo que tenía que salir a cubierta pese al mal clima para aliviar su tensión, y eso le generaba problemas con los oficiales, que le reprochaban su actitud.
El segundo día de viaje también les deparó otra sorpresa: un buque hospital inglés les pedía por radio que les regalaran sangre y plasma para atender a sus heridos. El comandante accedió y el helicóptero del Irízar realizó el traspaso. “Había sido la respuesta argentina al hundimiento del Belgrano. Les dimos a varios barcos y por eso tenían tantos heridos”, explicó la instrumentista quirúrgica. En medio del mal clima y arriesgando su helicóptero, el rompehielos se aproximó hasta los ingleses y compartió una parte de su reserva de sangre y plasma.
“Llegamos para colmo a Malvinas en la noche del 10 de junio, cuando los ingleses redoblaron los bombardeos porque ya planificaban el asalto final. Diseñamos el sistema para clasificarlos, y repartimos las salas donde iba a estar cada una; a mí me tocó terapia intensiva”, contó. El relato sobre lo vivido esos días impresiona: “Al otro día a la mañana el buque se pudo acercar más a la isla, y ya empezaba una cierta evacuación. Era tranquilo, porque si bien eran enfermos graves, ya habían pasado por el hospital y tenían una primera curación. Esa tarde empezó otro bombardeo impresionante y ya se transformó todo en un desmadre. Esa noche no pudimos trabajar encima. Al otro día a la mañana era una cosa impresionante ver cómo llegaban los soldados, derecho del campo de combate a la costa para que los trajeran al buque. 
¿Viste los pesqueritos que se ven en Mar del Plata? 
En uno de esos cargaban en gomones a los heridos con las camillas, y ese pesquero se acercaba hasta el buque. De ahí con las redes de pescar se intentaba subir a la gente hasta el hospital. Era todo un peligro porque se podían llegar a caer, y eran personas que en muchos casos no podían caminar o moverse por sí mismas. La altura de las olas y el movimiento de cada embarcación le agregaban riesgo. Eran maniobras muy complicadas. Fue un milagro que no hayamos tenido complicaciones”.

El trabajo a bordo del rompehielos tampoco era fácil: “Con el oleaje nos teníamos que atar todos, porque si no, no se podía operar. Salvo un enfermero, todos –cirujano, paciente, anestesista, instrumentistas– nos atábamos a la camilla con vendas. Era todo de mucho estrés. Igual, debe haber sido uno de los pocos momentos en que la discriminación por ser mujeres quedó de lado. Los médicos sabían que nos necesitaban para trabajar mejor”.

Mientras trabajaban, escucharon por el parlante que al otro día se firmaba la rendición. “Desde los soldados más jóvenes al oficial más formado llorábamos todos. Nosotros habíamos ido con la misma expectativa que se viví acá. Se sabía que era difícil, pero cuando uno escucha esa noticia igual le toca algo muy profundo. Sabíamos que el ataque era de ellos, y que veníamos en retirada, pero igual nos tomó por sorpresa", afirmó.

"Ya la gente que llegaba no había tenido ninguna curación previa. Estaban llenos de barro, de pólvora, de turba de Malvinas que se pegaba a las heridas. Había una costra sobre la piel en la mayoría de los casos. Era necesario bañarlos y cepillarles con viruta las heridas para comenzar a curarlos propiamente”, detalla. En una de sus pocas salidas a cubierta, alguien le prestó un binocular para poder observar el panorama de las islas mientras los soldados argentinos se replegaban dispersos: “¿Viste la foto esa de los cascos tirados en el piso? Yo la vi en vivo. Era desgarrador ver el terreno destruido por los bombardeos, los chicos que intentaban llegar como pudieran a la costa para irse, y las armas y todo desparramado. No me voy a olvidar nunca”.

El regreso fue una muestra de lo que vendría. Mientras algunos heridos querían compartir su experiencia, otros se hundían en el más oscuro silencio: “El último día, cuando veníamos de vuelta, eran cuatro cubiertas llenas de pacientes, que ya tenían su atención hecha. El problema era que estaba el que no hablaba, el que quería contar todo, el que pedía que le escribiéramos cartas, el que quería conocernos mejor. Ese último día el comandante nos cortó el contacto con los que mejor estaban porque tenía miedo de que nos pudiera pasar algo, por decirlo de alguna manera”.
Entre los pacientes estaba el sargento Villegas, un oficial que fue salvado por un soldado raso (Esteban Tries, el hombre al que Marcelo Tinelli tentó sin éxito para participar del “Bailando por un sueño” en el 2012). “Esteban lo llevó arrastrado por todo el campo de batalla hasta el puesto médico. De ahí lo llevaron al buque y nosotros lo operamos. Cuando lo subieron se le abrió la herida por el movimiento de la balsa al buque. Lo volvimos a operar y salió bien. Me pidió que le avisara a su esposa que iba a llegar bien, así que ni bien tocamos tierra me fui a un teléfono con un montón de papelitos para pasar los mensajes. Curiosamente, hace dos años me llamó Esteban para decirme que en San Martín estaban haciendo un programa y me invitaba. Ahí hablamos con otra persona que también había estado en Malvinas y, como es costumbre, nos preguntamos dónde habíamos estado. ¡Era Villegas! Nos mirábamos y llorábamos. El reportaje fue un desastre (risas), pero hoy somos los tres muy amigos”.

Treinta y un años después del fin de la guerra, Silvia Barrera es la mujer más condecorada en actividad del Ejército argentino. Forma parte del reducido grupo de mujeres protagonistas de uno de los eventos históricos más importantes de nuestro país. Con 21 años, se animó a la aventura de su vida: fue instrumentista en la Guerra de Malvinas. La experiencia cambió su vida, se convirtió en veterana de guerra y luchó desde entonces por asegurar el tratamiento y el reconocimiento para todos los participantes del conflicto armado.




jueves, 28 de marzo de 2013

El Suicidio

Prevención del 

Suicidio en adolescentes:


¿Como evitar suicidio en adolescentes?

Factores de riesgo suicida en la niñez





Prof. Dr. Andrés Pérez Barrero
Profesor Titular. Especialista de 1er y 2do Grado en Psiquiatría.
Presidente de la Sección de Suicidiología de la Sociedad Cubana de Psiquiatría. 
Fundador de la Sección de Suicidiología de la Asociación Mundial de Psiquiatría. 
Miembro del Grupo de la OMS para la Prevención del Suicidio. 
Asesor Temporal de la OPS/OMS para la Prevención del Suicidio en Las Américas.

Los motivos que pueden desencadenar una crisis suicida infantil son variados y no específicos, pues también se presentan en otros niños que nunca intentarán contra su vida. Entre los más frecuentes se encuentran:

  • Presenciar acontecimientos dolorosos como el divorcio de los padres, la muerte de seres queridos, de figuras significativas, el abandono, etc.
  • Problemas en las relaciones con los progenitores en los que predomine el maltrato físico, la negligencia, el abuso emocional y el abuso sexual.
  • Problemas escolares, sea por dificultades del aprendizaje o disciplinarios.
  • Llamadas de atención de carácter humillante por parte de padres, madres, tutores, maestros o cualquier otra figura significativa, sea en público o en privado.
  • Búsqueda de atención al no ser escuchadas las peticiones de ayuda en otras formas expresivas.
  • Para agredir a otros con los que se mantienen relaciones disfuncionales, generalmente las madres y los padres.
  • Para reunirse con un ser querido recientemente fallecido y que constituía el principal soporte emocional del niño o la niña.

También sufren de pesadillas o malos sueños, así como enuresis, o lo que es lo mismo, orinarse en las ropas de cama mientras se está durmiendo. En otras ocasiones lo que pueden presentar es una somnolencia excesiva, que puede ser un síntoma depresivo a estas edades.


Durante la crisis suicida infantil son comunes los problemas relacionados con el rendimiento y comportamiento del niño o la niña en la escuela. Las dificultades académicas, las fugas de la escuela, el desinterés por las actividades escolares, la rebeldía sin motivo aparente, la no participación en los juegos habituales con los demás niños y amigos, la repartición de posesiones valiosas, y hacer notas de despedidas, son signos que pueden ser observados en una crisis suicida infantil.

 

Para el manejo de esta crisis suicida en la infancia es necesaria la participación de los padres y las madres en la terapia, lo cual no se logra en muchas ocasiones, pues el niño o la niña provienen de hogares rotos o con un clima emocional que impide tal procedimiento.

La atención psicoterapéutica a una crisis suicida infantil debe ir dirigida a la sensibilización de padres o tutores para que tomen conciencia de los cambios ocurridos en el niño o la niña, que presagian la ocurrencia de un acto suicida. Hay que insistir con ellos en el control de los métodos mediante los cuales el niño o la niña puedan autolesionarse y poner a buen recaudo sogas, cuchillos, armas de fuego, tabletas de cualquier tipo, combustibles, sustancias tóxicas y otros venenos, etc.

De manera general, se puede dividir la biografía de los futuros adolescentes con conducta suicida en tres momentos.

1- Infancia problemática, caracterizada por un elevado número de eventos vitales negativos, tales como abandono paterno, hogar roto, muerte de seres queridos por conducta suicida, alcoholismo paterno, depresión materna, dificultades socioeconómicas, abuso sexual, maltrato físico o psicológico, etc.

2- Recrudecimiento de los problemas previos con la incorporación de los propios de la edad, como son las preocupaciones sexuales, los cambios somáticos, los nuevos retos en las relaciones sociales, la independencia, la vocación, etc.

3- Etapa previa al acto de suicidio que se caracteriza por la ruptura de una relación valiosa o un cambio inesperado de su rutina cotidiana, a la cual le es imposible adaptarse de una manera creativa, apareciendo los mecanismos autodestructivos.

Los adolescentes que intentan el suicidio o se suicidarán se caracterizan por tener diversos factores de riesgo para esta conducta, entre los que se encuentran:

  • Provenir de medios familiares con desventaja social y pobreza educacional
  • Estar más expuestos a situaciones familiares adversas que condicionan una niñez infeliz.
  • Presentar mayor psicopatología, incluyendo depresión, abuso de sustancias y conducta disocial así como baja autoestima, impulsividad, desesperanza y rigidez cognitiva.
  • Mayor exposición a situaciones de riesgo suicida o eventos vitales suicidógenos como las relaciones humanas tumultuosas, los amores contrariados o problemas con las autoridades policiales.
  • Situación familiar y eventos vitales adversos.
La situación de la familia del adolescente suicida garantiza su infelicidad e impide su crecimiento emocional, pues son comunes:

  • Presencia de padres con trastornos mentales.
  • Consumo excesivo de alcohol, abuso de sustancias y otras conductas disociales en algunos de sus miembros.
  • Antecedentes familiares de suicidio o intentos de suicidio y permisividad o aceptación de esta conducta como forma de afrontamiento.
  • Violencia familiar entre sus miembros, incluyendo el abuso físico y sexual.
  • Pobre comunicación entre los integrantes de la familia.
  • Dificultades para prodigar cuidados a los que los requieren.
  • Frecuentes riñas, querellas y otras manifestaciones de agresividad en las que se involucran los miembros de la familia, convirtiéndose en generadores de tensión y agresividad.
  • Separación de los progenitores por muerte, separación o divorcio.
  • Frecuentes cambios de domicilio a diferentes áreas.
  • Rigidez familiar, con dificultades para intercambiar criterios con las generaciones más jóvenes.
  • Situación de hacinamiento, lo que en ocasiones se traduce por la convivencia de varias generaciones en un breve espacio, lo cual impide la intimidad y la soledad creativa de sus miembros.
  • Dificultades para demostrar afectos en forma de caricias, besos, abrazos y otras manifestaciones de ternura.
  • Autoritarismo o pérdida de la autoridad entre los progenitores.
  • Inconsistencia de la autoridad, permitiendo conductas que han sido anteriormente reprobadas.
  • Incapacidad de los progenitores para escuchar las inquietudes del adolescente y desconocimiento de las necesidades biopsicosociales.
  • Incapacidad de apoyar plena y adecuadamente a sus miembros en situaciones de estrés.
  • Exigencias desmedidas o total falta de exigencia con las generaciones más jóvenes.
  • Llamadas de atención al adolescente que generalmente adquieren un carácter humillante.
  • Si los padres están divorciados pero conviven en el mismo domicilio, el adolescente es utilizado como punta de lanza de uno de ellos contra el otro y se le trata de crear una imagen desfavorable del progenitor en contra de quien se ha realizado la alianza.
  • Incapacidad para abordar los temas relacionados con la sexualidad del adolescente, la selección vocacional y las necesidades de independencia.
Psicopatología del adolescente que constituye una predisposición a cometer suicidio.

Se considera que casi la totalidad de las personas que se suicidan son portadores de una enfermedad mental diagnosticable, lo cual ha sido ampliamente abordado en las investigaciones realizadas mediante las autopsias psicológicas. En los adolescentes este postulado también se cumple y se considera que la mayoría de los que se suicidan pudieron haber padecido algunas de las siguientes enfermedades:

  • Depresión.
  • Trastornos de Ansiedad.
  • Abuso de alcohol.
  • Abuso de drogas.
  • Trastornos incipientes de la personalidad.
  • Trastorno Esquizofrénico.
Enunciaremos seguidamente aquellas situaciones en las que los adolescentes vulnerables pueden desembocar en una crisis suicida:

  • Situaciones que pueden ser interpretadas a través del prisma del adolescente como dañinas, peligrosas, conflictivas en extremo, sin que necesariamente concuerde con la realidad, lo cual significa que hechos triviales para adolescentes normales, pueden tornarse potencialmente suicidógenos en adolescentes vulnerables, quienes los perciben como una amenaza directa a la autoimagen o a su dignidad.
  • Los problemas familiares que como es reconocido, se constituyen en uno de los motivos fundamentales de la realización de un acto suicida.
  • Separación de amigos, compañeros de clases, novios y novias.
  • Muerte de un ser querido u otra persona significativa.
  • Conflictos interpersonales o pérdida de relaciones valiosas.
  • Problemas disciplinarios en la escuela o situaciones legales por las que debe responder el adolescente.
  • Aceptación del suicidio como forma de resolución de problemas entre los amigos o grupo de pertenencia.
  • Presión del grupo a cometer suicidio bajo determinadas circunstancias y ante determinadas situaciones.
  • Situación de tortura o victimización.
  • Fracaso en el desempeño escolar.
  • Exigencia elevada de padres y maestros durante el período de exámenes.
  • Embarazo no deseado y embarazo oculto.
  • Infección con VIH o padecer una infección de transmisión sexual.
  • Padecer una enfermedad física grave.
  • Ser víctima de desastres naturales.
  • Violación o abuso sexual, con mayor peligrosidad si se trata de familiares.
  • Estar sometido a amenazas de muerte o golpizas.
  • Estar involucrado en una situación de trajín-trajinador en una situación de régimen interno (escuelas, servicio militar).
Incumplir con las expectativas depositadas por los padres, maestros, u otras figuras significativas y asumidas por el adolescente como metas alcanzables.
No se pretende agotar todas las situaciones que son de riesgo para que un adolescente intente contra su vida, pero sin lugar a dudas se han mencionado las más comunes.

Una vez que un adolescente vulnerable ante una situación psico-traumática inicia una crisis suicida, es necesario actuar con rapidez y asumir una postura muy directiva, ya que la característica principal de este tipo de crisis es que existe la posibilidad que el individuo intente afrontar la situación problemática mediante la autoagresión. Al existir esta posibilidad tangible el enfrentamiento a la crisis suicida tendrá como objetivo primordial mantener a la persona con vida mientras dure dicha crisis.

Ante una crisis suicida en el adolescente es de suma utilidad observar los siguientes principios:

  • Tratarlo con respeto.
  • Tomarlo en serio.
  • Creer lo que nos manifiesta.
  • Escucharle con genuino interés.
  • Permitirle expresar sus sentimientos (llanto, ira, disgusto).
  • Preguntar sobre la idea suicida, para lo cual se sugiere las siguientes posibilidades:
Primera variante: ¿Cómo piensa usted resolver su actual situación?

Segunda variante: Usted me ha dicho que apenas duerme y desearía saber ¿en qué piensa cuando está insomne?

Tercera variante: ¿Usted ha tenido pensamientos malos? ¿Cuáles?

Cuarta variante: ¿En su familia alguien se ha suicidado o ha intentado el suicidio? (Esperar respuesta). Y usted ¿lo ha intentado o lo ha pensado últimamente? ¿Cuándo fue la última vez que lo pensó?

Quinta variante: ¿Usted ha pensado suicidarse?

Sexta variante: ¿Usted ha pensado en matarse? 

Si el adolescente manifiesta que ha pensado suicidarse es necesario realizar una secuencia de preguntas para determinar la planificación suicida, lo que incrementa notablemente el peligro de suicidio. Esta secuencia es la siguiente:

  • ¿Cómo ha pensado suicidarse?
  • ¿Cuándo ha pensado suicidarse?
  • ¿Dónde ha pensado suicidarse?
  • ¿Por qué ha pensado suicidarse?
  • ¿Para qué ha pensado suicidarse?
Para poder obtener una respuesta que permita conocer cómo piensa el adolescente se deben evitar las preguntas que puedan ser respondidas con monosílabos, lo cual lo impediría.

  • Responsabilizar al adolescente con su propia vida, siempre que ello sea posible.
  • Trabajar juntos en encontrar soluciones no suicidas, por lo que deben explorarse soluciones alternativas al problema que ha desencadenado la crisis suicida.
  • Establecer un pacto no suicida siempre que el estado del adolescente lo permita. Para ello se le compromete a no autolesionarse durante la crisis.
  • Pedir permiso para involucrar a otros miembros de la familia, amigos y cuantas personas sea necesario para apoyar al adolescente.
  • Garantizar varias opciones para contactar con la persona que presta la ayuda psicológica, sean los padres y las madres, los maestros, tutores, médicos, suicidólogos, etc.
  • No juzgarlo, comprometiéndonos a guardar secreto de todas las confesiones que haga el adolescente.
  • Ser directivo, con el suficiente tacto como para no parecerlo.
     
Para ampliar el contenido del libro ver:

miércoles, 27 de marzo de 2013

Malvinas

Día del Veterano y los caídos 
en la guerra de Malvinas

Secuencia didáctica para trabajar en el aula:

Soberanía sobre las Islas Malvinas

Durante la historia de las Islas Malvinas se dieron situaciones en las que intervinieron franceses, ingleses, españoles y argentinos.


La lucha por su posesión se remonta a 1520, año en que se descubrieron gracias a la expedición comandada por Fernando de Magallanes. Actualmente, y luego de la guerra ocurrida en 1982, la Argentina disputa su soberanía con el gobierno británico en forma pacífica mediante reclamos diplomáticos.




Actividad 1


a) Investiguen en libros de historia argentina o en Internet la historia de las Islas Malvinas. Complementen la búsqueda utilizando el mapa histórico de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Con los datos obtenidos, armen una línea de tiempo de los acontecimientos ocurridos desde su descubrimiento. Para hacerlo, utilicen el programa Cronos de sus computadoras.

b) ¿Cuáles son los hechos que más se destacan? Indaguen cuáles fueron las posturas de los gobiernos francés y británico respecto de la posesión de las islas.

c) Investiguen los hechos ocurridos a partir del envío de la fragata argentina La Heroína y la respuesta del gobierno británico. Redacten un informe de tipo documental que describa los vaivenes de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. Incluyan datos anecdóticos e imágenes. Luego, súbanlo a un blog como, por ejemplo, WordPress para compartirlo con la comunidad.


Actividad 2

Malvinas argentinasa) Busquen información sobre el conflicto bélico que nuestro país sostuvo con el Reino Unido por la posesión de las islas. Pueden buscar información en distintos sitios de Internet, como las páginas de ex combatientes, en las que pueden encontrar sus relatos de las experiencias vividas.

b) Armen una red conceptual con los hechos más significativos del conflicto; incluyan la situación en que se encontraba el gobierno argentino, los motivos que llevaron a la invasión, la opinión del pueblo, el desencadenamiento de la guerra, su evolución y la rendición por parte del Ejército Argentino.

c) Investiguen qué sucedió con el buque argentino General Belgrano. ¿Cuál fue su desenlace y qué ocurrió con sus tripulantes? ¿Por qué es un hecho controversial de la guerra de Malvinas?

d) Indaguen sobre el papel fundamental que tuvo la Fuerza Aérea Argentina durante el conflicto. El equipamiento con que contaban, la forma particular de volar para evitar los radares enemigos y lo valerosos y audaces que han sido los aviadores argentinos. Marquen los movimientos de la Fuerza Aérea Argentina en el mapa político mudo de Islas Malvinas, también señalen las posiciones de ambos bandos y los principales puntos de batalla. Agreguen la ubicación del cementerio de combatientes argentinos que existe en las islas. Para hacerlo, utilicen el programa de edición de imágenes Gimp o las herramientas de la Mapoteca.

Actividad 3

a) Averigüen qué acciones viene llevando a cabo el Gobierno argentino desde el retorno de la democracia en 1983 en relación con los reclamos de soberanía. ¿A qué organismos se presentan esos reclamos? ¿Cuál es la opinión de otras naciones?

b) Debatan en clase cuáles creen que son las medidas adecuadas que debería tomar el Gobierno argentino para lograr recuperar pacíficamente la soberanía sobre las Islas Malvinas.

c) Utilizando el programa Gimp de sus computadoras, realicen una gigantografía a manera de mosaico de fotografías con imágenes del conflicto. Pueden utilizar el mapa político mudo de las islas como fondo o marco. Agreguen una leyenda que lleve un mensaje de paz y esperanza para el pueblo argentino. Luego, expongan el mural en la escuela y guarden la imagen en el servidor para que todos puedan bajarlo a sus netbooks.

Enlaces de interés y utilidad para el trabajo

http://mapoteca.educ.ar/secuencia/soberania-sobre-las-islas-malvinas/